No fue una sola causa
Durante los últimos años, muchas personas han sentido que el precio de los inmuebles subió demasiado rápido. Y la realidad es que sí.
Pero el aumento no ocurrió por una sola razón. Fue el resultado de múltiples factores acumulándose al mismo tiempo.
El costo de construcción aumentó fuertemente
Uno de los factores más importantes fue el incremento en costos de construcción. Materiales como acero, cemento, aluminio, cobre, impermeabilizantes, carpintería, vidrio y equipos subieron de forma considerable después de la pandemia.
A esto se sumó el incremento en transporte, logística, combustibles, mano de obra y costos financieros. Construir hoy cuesta mucho más que hace apenas algunos años.
La tierra también se encareció
El valor de la tierra aumentó en gran parte del país, especialmente en ciudades con alto crecimiento como Mérida.
Llegó más población, aumentó la demanda, creció la inversión, se expandió la ciudad y comenzó una competencia mucho más fuerte por ubicaciones estratégicas.
La demanda creció más rápido que la oferta
La cantidad de personas buscando vivienda e inversión creció más rápido que la capacidad de construir. Cuando la demanda supera a la oferta, los precios tienden a subir.
¿Seguirán subiendo?
Probablemente sí, pero no necesariamente al mismo ritmo. El mercado inmobiliario está entrando en una etapa donde los compradores son más exigentes, el mercado se está filtrando y los proyectos sólidos comenzarán a diferenciarse mucho más de los improvisados.
Lo importante ya no es solo comprar. Es comprar bien.
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